
Una vez, cuando era niño, le pregunté a mi papá acerca de qué era todo eso, que escuchaba por todas partes en aquellos días, de “la izquierda y la derecha”. Recuerdo que mi padre puso una cara de “maldición, qué difícil de explicar” pero, a continuación, concibió una fórmula sumamente ingeniosa y sencilla, sin duda esquemática y un poco maniquea, pero muy clara, que recuerdo perfectamente y que, algún día, les contaré cómo era.
A partir de allí, el tema me comenzó a interesar mucho. La historia era una batalla entre las fuerzas del bien –o, si se prefiere, del progreso- y las del mal –o de la reacción. Con el tiempo me di cuenta de que las cosas son un poco más complicadas de lo que, en aquel entonces, me parecían. Sin embargo, el interés en los temas sociales nunca me abandonó.
Nótese que hablo de temas “sociales” - sin que este adjetivo de “sociales” tenga algo que ver con la sección de “Sociales” en los diarios- y no de temas “políticos”. Evito hacerlo por que puede dar la impresión de que me refiero, únicamente, a los aspectos coyunturales de si el senador Fulano le sacó la lengua al senador Zutano o de si la intendenta Perenceja no puede explicar a dónde fueron a parar los millones que recibió como donación para la compra de chancletas rosadas para los viejitos del asilo municipal. Todo ese aspecto anecdótico es, sin duda, divertido y, en ocasiones, puede dar pie a revelaciones interesantes. Pero no es el objetivo principal de esta bitácora.
El objetivo principal de esta bitácora es reflexionar, debatir y -¡oh, pretensión!- entender los problemas sociales. ¿Qué problemas son estos? Pues hay más de uno: la pobreza, el desarrollo, la lucha de clases, la libertad del individuo amenazada por el Estado o por el medio social, la crisis medioambiental, las diversas corrientes de pensamiento, etc. Esta bitácora tratará de esta clase de temas, tanto a nivel local como regional o mundial.
Para terminar esta presentación, conviene hacer la consabida aclaración: Tengo debilidad por una postura, concretamente por el anarquismo. Me considero una especie de aprendiz de anarquista muy moderado y descafeinado. El propio nombre de la bitácora alude a lo más parecido que, en los recientes siglos, ha existido a una sociedad anarquista. Ya hablaremos de ello. Sin embargo, a pesar de esta afinidad, el blog no quiere asumir una postura dogmática. Son bienvenidos todos aquellos que deseen reflexionar, aportar y debatir. Pero que quede claro: Ni yo ni nadie estamos obligados a contestar. Nadie está obligado a contestar a nadie, mucho menos a un participante que le resulte pesado, irritante o papanatas. Pero, por favor, procuremos mantener un ambiente de respeto y cordialidad.
Eso es todo por ahora. Buena estancia, amigo viajero, en esta Isla de la Tortuga.