03 de Junio, 2008
· Liberalismo |
La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza |
 El socialismo, teoría que apareció a principios del siglo XIX y que fue el último eslabón de una cadena que se extendía hasta las rebeliones de esclavos en la Antigüedad, seguía profundamente infestado por las viejas utopías. Pero a cada variante de socialismo aparecida a partir de 1900 se abandonaba más abiertamente la pretensión de establecer la libertad y la igualdad. Los nuevos movimientos que surgieron a mediados de siglo, Ingsoc en Oceanía, neobolchevismo en Eurasia y adoración de la muerte en Asia Oriental, tenían como finalidad consciente la perpetuación de la falta de libertad y de la desigualdad social. Estos nuevos movimientos, claro está, nacieron de los antiguos y tendieron a conservar sus nombres y aparentaron respetar sus ideologías. Pero el propósito de todos ellos era sólo detener el progreso e inmovilizar a la Historia en un momento dado. George Orwell 1984 Quien iba a decir que, mientras escribía su famosa antiutopía, la predicción orwelliana comenzaba a tomar forma. Pero no con la palabra “socialismo”, como hubiera sido de esperar, sino con la palabra “anarquismo”. La perversión del lenguaje, capaz de apoderarse de un vocablo hasta convertirlo no sólo en algo distinto sino en exactamente lo contrario de aquello que originalmente fue, comenzaba a buscar una nueva víctima: La palabra “anarquía” y todas aquellas que estuviesen relacionadas. Después de todo, el movimiento anarquista clásico, aquel “cuco” que había espantado tanto a los poderosos desde la belle epoque hasta la crisis de los años 30, había desaparecido. ¿Por qué no intentarlo? Un catedrático norteamericano, seguidor de la Escuela Austriaca de Economía, llamado Murray Rothbard, comenzó a hacer rodar la piedra. Tomó del anarquismo el rechazo al Estado y prescindió de la defensa de los pobres y los trabajadores humildes contra los abusos de los ricos y los poderosos. Desestimó la cuestión social como un simple error intelectual y los reclamos obreros como algo similar al berrinche insustancial de un engreído que “era feliz y no lo sabía” o como la reacción típica de los débiles y perdedores que no son capaces de enfrentarse con los riesgos de la libertad. Poco a poco, el nuevo gurú comenzó a reunir acólitos: Intelectuales, hombres de negocios y también, por increíble que parezca, políticos (algo muy parecido a la “nueva aristocracia” que señalaba Orwell como base de los nuevos movimientos). Una corriente iba tomando forma y en 1971, centenario de la Comuna de París y del nacimiento de la propia Escuela Austriaca, se fundó el Partido Libertario Norteamericano, destinado a conquistar el timón de la nave del Estado para, acto seguido, desmantelarlo –según dicen- por completo. Hay que ver la santa indignación de estos libertarios frente al “derroche” que “con el dinero de todos” se realiza en los programas sociales a la vez que su curiosamente dubitativa actitud frente a la guerra en Medio Oriente, por ejemplo. Hay que verlos y leerlos por que la corriente intelectual de la que este partido es sólo la punta del iceberg se expande lentamente en el mundo de habla hispana. Y cada día son más audaces. Ya no son “anarcocapitalistas”. Son, simplemente, anarquistas y, más aún, son los verdaderos anarquistas. Registran en la red los nombres de dominio correspondientes y declaran, sin empacho, que Durruti no era anarquista, como tampoco lo eran Sacco y Vanzetti ni los Mártires de Chicago, por poner algunos ejemplos. Ellos son los únicos y auténticos anarquistas e imparten su bendición diciendo quién lo es y quién no. Henry Ford, por supuesto, era un auténtico y legítimo anarquista y aquellos obreros que se rebelaron en la Patagonia eran unos pequeños Stalin. Por qué no enfrentan los riesgos de la libertad, nadie los obligó a trabajar como bueyes y a quedar endeudados hasta el cuello. ¡Haberlo pensado antes! Al paso que van, neoliberales y anarcocapitalistas terminarán defendiendo los contratos leoninos irrevocables y vitalicios, el enganche y las tiendas de raya, la esclavitud por deudas, el chantaje y el derecho de pernada. Y defenderán todas estas cosas y otras peores en nombre de la libertad individual y de la dignidad de la persona. En nombre de la anarquía. Y quien los critique será acusado de ser un autoritario, un dictadorzuelo socialista, un clon de Chávez o Castro. Inevitablemente, más tarde o más temprano, sus argumentos los llevarán a ese punto. Sólo es cuestión de darles tiempo. Y, al final, por efecto de la saturación y la repetición, la gente les creerá y nadie habrá que recuerde que, alguna vez, la palabra anarquía representó la esperanza de los humillados y ofendidos, de los perdedores y los marginados.
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publicado por
tsekub a las 17:19 · 12 Comentarios
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"la palabra anarquía representó la esperanza de los humillados y ofendidos, de los perdedores y los marginados".
¿Y en base a que esto deja de ser en el anarcocapitalismo?
No tiene sentido que mezcles a un movimiento antiestatista con INGSOC, es vergonzoso más bien.
"llamado Murray Rothbard, comenzó a hacer rodar la piedra. Tomó del anarquismo el rechazo al Estado y prescindió de la defensa de los pobres y los trabajadores humildes contra los abusos de los ricos y los poderosos."
Esto es falso, nadie defendió las propiedades de los pobres tanto como Rothbard. Nadie se enfrento tanto a los ricos y poderosos como él.
Estas difamando a alguien en base a lo que dicen hoy otros.
El partido libertario fue un error, si, pero Rothbard fue expulsado del mismo, junto a los más radicales.
Rothbard no se invento la anarquía de cero, Rothbard era un seguidor de los anarcoindividualistas americanos. Creo que ya lo hemos demostrado. ¿no?
Sigues creyendo en una teoría acientifica como la del valor-trabajo, sigues aceptando busquedas imposibles sacadas de chapas... justo lo que interesa a la clase dirigente.
"Hay que ver la santa indignación de estos libertarios frente al “derroche” que “con el dinero de todos” se realiza en los programas sociales a la vez que su curiosamente dubitativa actitud frente a la guerra en Medio Oriente"
Esto es falso, para Rothbard la prioridad nº1 siempre fue oponerse a cualquier tipo de guerra. Que hoy haya liberales proguerra no significa que los ancaps seamos proguerra, al contrario.
"De hecho, el desarme (nuclear) es, desde todos los puntos de vista de la libertad, la más alta de todas las metas políticas del mundo moderno. Precisamente porque el asesinato es un crimen más odioso que el latrocinio, el asesinato masivo -de tal alcance que puede alcanzar a amenazar a la civilización humana y a la supervivencia misma de la humanidad- es el peor de cuantos crímenes se pueden imaginar. Y ocurre que, en nuestros días, se trata de un crimen perfectamente posible. ¿Es qué los libertarios deben mostrarse indignados por los controles de los precios o por el impuesto sobre la renta mientras se encogen de hombros o defienden incluso positivamente el crimen último y definitivo del asesinato masivo?"
Saludos Tsekub
Stewie, Tsekub ha dicho explícitamente que no es anarquista de mercado ni agorista ni anarcocap. Alguna vez -hace años- se definió como mutualista o proudhoniano, pero de todas maneras no le gusta ser ligado a cosas "de mercado". Creo que sus textos no deben aparecer en el nuevo blog. El impulso progre supera en él cualquier impulso agórico que pudiera tener. En mi opinión es una mezcla de municipalista con socialdemócrata.
Bueno, hablemos con la gente seria. Stewie, por favor, haz callar a tu mico amaestrado. Ponle un bozal o dale maní. Interrumpe nuestra charla.XD
Bien, puede que haya alguna generalización injusta. Fíjate que, de todas maneras, yo he hablado con bastante respeto de Rothbard. No niego que pueda haber sido honesto ni que entre sus seguidores haya tipos honestos.
Pero, fíjate en lo fundamental:
Al paso que van, neoliberales y anarcocapitalistas terminarán defendiendo los contratos leoninos irrevocables y vitalicios, el enganche y las tiendas de raya, la esclavitud por deudas, el chantaje y el derecho de pernada. Y defenderán todas estas cosas y otras peores en nombre de la libertad individual y de la dignidad de la persona. En nombre de la anarquía. Y quien los critique será acusado de ser un autoritario, un dictadorzuelo socialista, un clon de Chávez o Castro. Inevitablemente, más tarde o más temprano, sus argumentos los llevarán a ese punto. Sólo es cuestión de darles tiempo.
¿Es verdad o no que sus argumentos los conducen allí? ¿Y es verdad o no que, por muy antiestatistas que sean, tal cosa es la negación más brutal del espíritu de lo que siempre fue el anarquismo?
Es cierto que hay muchos "libertarios/libertarios" que siguen ese curso. Digo "muchos" porque en su mayoría los anarcocapitalistas provienen en general del minarquismo liberal. Pero creo que es un error generalizar esa actitud a todos.
En todo caso, Tsekub, si te parece infame que estos señores se hallan apoderado del término "anarquista", eso no es más que una consecuencia natural e inevitable de la doctrina anarquista clásica. Jamás deifinió con coherencia y seriedad, sin dejar lugar a dudas, qué es, a sus ojos, concretamente el Estado, o la autoridad, o la coacción. Ni Proudhon, ni Bakunin, ni Kropotkin, ni Malatesta se tomaron muy en serio ese trabajo.
Era "libertarios/libertariANOS", je.
¿Estás sugiriendo que el anarquismo es algo así como el socialcristianismo o los populismos latinoamericanos y que da para un roto como para un descosido, pudiendo incluir desde la extrema izquierda a la estrema derecha?
En cierta forma sí. Algunos escritos de Proudhon o Benjamin Tucker se prestan a interpretaciones liberales (tanto radicales como conservadoras), y otros de Kropotkin, Reclus u otros hacen lo suyo para algún guevarista algo descepcionado por la labor de Castro (por mencionar algún ejemplo posible). Por eso creo que el anarquismo debería definir un cuerpo "central" o "estructural": la oposición a todo tipo de relaciones coactivas (no que sea "socialista", o "anticapitalista", "solidario", etc.).
No es verdad que no se haya definido bien "Estado" o "gobierno". Muchas veces se hizo. "Coacción" o "autoridad" tal vez sí. No tiene nada de malo que se pueda alguien volver anarcópata desde el liberalismo, el marxismo, la religión, el conservadurismo, etc. pero hay algunos aspectos de todos estos ismos que son incompatibles con el anarquismo y viceversa.
Aunque tarde llego a conocer tu blog. Me ha gustado y lo agregué a mi blogroll.
Con respecto a tu escrito, estoy de acuerdo, coyunturalmente los ancaps me caen mal. Aunque ideológicamente esté de acuerdo en muchas cosas y digan que soy un anarquista de mercado.
Por cierto, eres el Tsekub que escribe en el anarqlat??
Hola, gracias por agregarme. sí, soy el mismo.
EL ESCLAVISMO Y LA IMBECILIDAD MORAL COMO SISTEMA
Diana Duque Gómez
La llegada masiva de presencia militar gringa a las bases y batallones militares colombianos son una confesión a plena voz del rotundo fracaso de la política de “Seguridad Democrática” del usurpador gobierno de Álvaro Uribe Vélez, fracaso corroborado por el Comisionado de Paz Frank Pearl al afirmar cínicamente en mayo de 2009 que “acabar la guerra tomará de 15 a 20 años”(1).
No solamente hay un aumento sin precedentes del narcotráfico y de la inseguridad –para poner un sólo ejemplo, los desaparecidos, como reportó la Fiscalía, llegan a la escalofriante cifra de 210.000 entre 2006 y 2009 (2)- sino que las redes del esclavismo neoestalinista, la llamada “izquierda”, con sus grupos armados FARC y ELN se han fortalecido inimaginablemente estableciendo alianzas estratégicas ideológicas con grupos terroristas como Hizbolá y Al Qaeda, además de robustecer las que tienen con las organizaciones chavistas y demás corrientes afines ideológicamente.
Es importante subrayar que la última década está marcada por el avance del esclavismo neoestalinista en América Latina. El neoestalinismo ha logrado llegar al poder por vía electoral utilizando una pervertida concepción de democracia dominante hoy en el mundo que establece que democracia es fundamentalmente la realización dolosa de “elecciones populares”, reduciéndola a una simple farsa electoral. Tal es el caso de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, “Lula” da Silva en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Michelle Bachelet en Chile, Tabaré Vásquez en Uruguay, los exmilitantes del desaparecido grupo terrorista Montoneros los esposos Kirchner en Argentina, el exguerrillero sandinista Daniel Ortega en Nicaragua, Álvaro Colom, candidato de la exguerrilla URNG, en Guatemala, y Fernando Lugo en Paraguay, lo que ha creado un entorno de cooperación con la “izquierda” colombiana “legal” y armada.
Sin embargo, desconociendo que esa corriente ideológica del neoestalinismo ha cobrado gran fuerza en América Latina, Uribe declara que Colombia no padece una guerra irregular entre dos ideologías. En consecuencia, le quita el carácter político al enemigo liberticida dejando intacto el apoyo estratégico fundamental del neoestalinismo colombiano: su base en la “legalidad”. Como se sabe en la guerra irregular o combinación de todas las formas de lucha es la base “legal” la que hace el 70% de la logística requerida para mantener el esclavismo d
Exactamente como dije, era inevitable que llegasen a ese punto. Este anarcocapitalista, de aspecto rechoncho y siimpático, defiende la esclavitud: http://es.wikipedia.org/wiki/Walter_Block
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Tsekub
Ciencias sociales, filosofía política, artes y letras.
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